Supongo que en esta sección yo tendría que poner todo lo que hice, con la gente que toqué, con quién estudié, la verdad es que, al menos en mi caso, eso no tiene mucho que decir acerca de mi realidad actual como músico. La verdad es que toco la guitarra prácticamente desde que tengo memoria, a los 7 años. Lo primero que empecé a tocar fue lo que me enseño mi padre, un par de zambas con 3 acordes para que empezara a entretenerme. Él escuchaba (y todavía lo hace) folklore norteño, fundamentalmente del Dúo Salteño dada su cercana amistad al “Chacho” Echenique. Esto fue la causa de que yo me criara escuchando folklore norteño y no el cuyano que es el que en todo caso hubiera representado la provincia de Mendoza, donde nací, crecí, estudié y viví hasta el 2002.
El folklore cuyano vino después, cuando conocí algunos compañeros de estudio y colegas con los que terminé trabajando y de los que terminé aprendiendo lo básico de la música de esta región de donde vengo, entre ellos Fernando Garro, Oscar Puebla, Raúl “Tilín” Orozco, Marcelino Azaguate, Sandra Amaya, Víctor Hugo Cortés y algún otro que se me debe estar escapando. El folklore que yo tocaba sonaba raro a oídos del conocedor, mi formación había sido prácticamente autodidacta en materia de folklore. Mi primer profesor fue un músico chileno del barrio donde yo vivía, Bella Vista, Villa Hipódromo, Godoy Cruz en la prov. de Mendoza; habré ido a dos clases y eso fue todo. El primer maestro importante en mi formación fue a los diez años, cuando comencé a tomar clases con Pedro Alcaraz. Con Él empecé la formación tradicional del guitarrista académico, los libros de Rodríguez Arenas, los estudios de Carulli, Coste, Aguado; era un docente sumamente técnico, él me enseño que para construir una casa los cimientos tenían que ser fuertes, sino la casa se cae…; era un gran maestro. Me quedé con él dos años, hasta los doce. Fue cuando por algún motivo me alejé del instrumento (no de la música) por un par de años. Me imagino que esto ocurrió porque hay algo que no me había quedado claro, entre la música académica, el folklore, alguna banda de rock con amigos…, no sabía muy bien a donde ir. Después de pasar en ese período de actividad musical por la fotografía y el ajedrez (hobbys que retomé irónicamente en este último tiempo de mi vida ya con más de treinta años) conocí a un profesor de música en mi colegio secundario, Daniel Morcos. Él daba clases también de conjunto instrumental como materia co-programática los sábados, conjunto al que me sumé por supuesto. Daniel había estudiado composición en Córdoba, y tenía una banda junto con Sergio Morcos (su hermano), Raúl Orozco, Sandra March y Eduardo Ordoñez llamada “El Puente”. Daniel tocaba lo que al menos en ese momento la gente llamaba “Folklore de proyección” o bien música de raíz folklórica, en la cual se podían adivinar rastros de música académica, jazz, blues y alguna otra yerba. De alguna manera eso representó el eclecticismo de mis orígenes y de repente supe que es lo que quería hacer, conocerlo a Daniel fue conocer “El Puente”, me convertí en fan absoluto, los seguía a cada esquina para verlos tocar, para escucharlo al “Tilín” tocar la guitarra, a Daniel el piano, era un manera de aprehender lo que venía. En ese período yo estaba estudiando en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, y a la vez trabajando de operador en una FM local. Los tiempos del Puente definieron la decisión de dejar el derecho por la música, para siempre. Eso ocurrió en 1994, año en el que viajé a México representando la misma universidad en un intercambio cultural con la UNAM. Desde que comencé la carrera de Música también comencé a desempeñarme como músico profesional en la ciudad de Mendoza y también el resto del país, lo que no dejé de hacer hasta el 2002 cuando dejé el país emigrando a Europa. Una vez en radicado en Holanda fue cuando las circunstancias me llevaron a tocar mas tango que folklore, con compañeros como Orlando Miño, Hernán Ruiz, Santiago Cimadevilla, Ananta Roosens, Mabel Gonzalez. Hoy, ya de vuelta en Argentina luego de 10 años de exilio, estoy trabajando con algunos artistas en Buenos Aires como Carolina Peleritti, Teresa Parodi, Lorena Astudillo, Chiqui Ledesma y algunos otros amigos incluyendo mi propia propuesta "Sures" junto a Facundo Guevara y Diego Wainer, la que pueden encontrar en http://marcosdipaolo.com